Pantalón Flora

$ 135.000

Pantalón de silueta recta y tiro medio, confeccionado en tafetán elastizado. Su textil de punto lo vuelve super cómodo al uso. Tiene dos bolsillos a contratono en rosa y detalles bordados a máquina y a mano. En la cintura presenta vistas prolijas, y la terminación del ruedo está resuelta con cinta bies. El acceso es con cierre invisible del lado derecho de la prenda.

[Al elegir ‘reservar’, la prenda se confecciona a pedido]

Guía de talles
Talle Contorno
Busto
Contorno
Cintura
Contorno
Cadera
S 83-88 65-69 94-98
M 87-94 69-75 98-103
L 93-100 75-81 104-110
Cuidados y composición

Composición: 65% poliéster, 30% poliamida, 5% spandex.

Cuidados: Lavar a mano con agua fría y jabón neutro, sin retorcer, y secar a la sombra, evitando lavarropas y secarropas. Planchar del revés a baja temperatura y guardar sin peso para cuidar la elasticidad del tejido.

Producción a pedido

Las prendas de Casa Hélène realizadas a pedido se confeccionan una vez acreditado el pago. A partir de ese momento, comenzamos a coser cada pieza especialmente para vos en nuestro taller. Así damos forma a colecciones pequeñas y exclusivas, respetando los tiempos del hacer y evitando la sobreproducción. Una vez realizada tu compra, tu prenda estará lista dentro de los 15 días hábiles.

Marca

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Casa Hélène

Casa Hélène nace de un impulso difícil de explicar y muy fácil de sentir. Nace de un popurrí de objetos, de las cosas que habitan lo cotidiano y que, sin proponérselo, termina construyendo un universo propio. De una sensibilidad que vive en los colores, las texturas, las mostacillas y en el placer de hacer con las manos.
Casa Hélène también nace de la contradicción. De un proceso que no fue lineal, pero sí verdadero. De pausas, búsquedas, bloqueos y transformaciones. De una idea que, en lugar de responder a un plan fijo, encontró su forma en el tiempo. Es una marca que no responde del todo a lo esperado, que parece ir hacia un lugar y termina encontrando otro, que cambia, se corre, se contradice, y en esa deriva encuentra su identidad. Como esa inscripción en una estatua: Saint Hélène, hallada casi por azar cargada de sentido desde el comienzo. Incluso en su nombre habita esa dualidad: entre cómo debería pronunciarse, Hélène (eh-lehn), lo que se lee, Helene, y lo que se dice, Helen. Por eso, Casa Hélène es fiel a su propio proceso: intuitivo, cambiante e imperfecto. No busca encajar del todo. No busca explicarse por completo. No busca ser una idea cerrada.
Casa Hélène es un universo en construcción. Un espacio para lo sensible, lo hecho a mano, lo que muta y lo que se descubre mientras sucede. Una casa para los objetos, los colores, las texturas y las historias que no siempre saben en qué van a convertirse, pero igual merecen existir. Porque a veces lo más auténtico no es lo que sale según el plan. Es eso que se transforma en el camino. Y encuentra su fuerza, justamente, en eso.

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